
Procne descubre una herida que nadie más está dispuesto a nombrar, y actúa donde otras habrían callado. Su historia no habla de un arrebato, sino de lo que ocurre cuando el daño no encuentra otro lugar donde alojarse.
Durante siglos, Procne ha sido narrada como una madre monstruosa, como la prueba de hasta dónde puede llegar la furia de una mujer. Leída de otro modo, dice algo distinto: qué pasa cuando la única vía de justicia disponible es la que una misma se abre, a un costo que nadie debería tener que pagar.
En Encuentros Míticos nos detenemos en ese lugar donde la rabia deja de ser un exceso y se vuelve la única respuesta posible. Nos preguntamos qué distingue la venganza del impulso, qué hacemos con un daño que no tiene reparación, y qué precio estamos dispuestas a pagar por hacer algo con lo que nos han hecho.
El mito de Procne toca la rabia silenciada, el vínculo entre hermanas, la justicia que no llega por las vías esperadas y lo que cuesta actuar cuando actuar significa perderlo todo. ¿Qué hacemos con lo que no tiene reparación posible?
A través del relato, la conversación grupal y una propuesta de creación artística, el mito de Procne se convierte en una experiencia para pensar la rabia, la justicia imposible y el precio de actuar cuando ya no queda otro lugar donde poner el daño.