
Ariadna es la figura que conoce el laberinto desde dentro.
Es quien ofrece el hilo que permite a Teseo entrar, matar al monstruo y salir con vida. Sin embargo, su gesto queda en segundo plano y su historia continúa marcada por el abandono.
En Encuentros Míticos nos detenemos en ese momento de quiebre. Ariadna deja de ser solo la que sostiene para convertirse en alguien que atraviesa una pérdida y una transformación.
El laberinto ya no es solo un lugar externo, sino una experiencia interior: los recorridos confusos, las elecciones que enredan y los caminos que se transitan por amor. Un hilo que se busca cuando ya no hay referencias. El cuerpo recuerda lo que la palabra aún no puede decir.
Orientarse tras la pérdida.
Hacer propio el camino.
A través del relato, la conversación grupal y una propuesta de creación artística, el mito de Ariadna se convierte en una experiencia para explorar los vínculos, el deseo y la búsqueda de una salida que no pase por salvar al otro, sino por volver a una misma.