
El mito del Andrógino, relatado por Platón en El Banquete, habla de unos seres originarios completos, formados por dos cuerpos unidos. Eran fuertes, autosuficientes y no necesitaban a nadie para sentirse enteros. Por temor a su potencia, los dioses los dividieron en dos.
Desde entonces, cada mitad busca a la otra.
Más allá de la idea romántica de la “media naranja”, este mito nos permite pensar la experiencia de la falta, el deseo y la nostalgia de una completud perdida. Habla del anhelo de unión, pero también del dolor que aparece cuando se intenta borrar la separación.
En Encuentros Míticos trabajamos el Andrógino como una pregunta abierta:
¿qué hacemos con esa falta?, ¿cómo nos relacionamos con el deseo de completarnos a través del otro?, ¿qué partes de nosotras intentamos unir o reconciliar?
El mito abre una reflexión sobre la tensión entre dependencia y autonomía, sobre lo femenino y lo masculino como dimensiones simbólicas más que como identidades cerradas, y sobre la posibilidad de habitar la incompletud sin vivirla como un defecto.
A través del relato, la conversación grupal y una propuesta de creación artística, el mito del Andrógino se transforma en una experiencia para pensar el vínculo, el deseo y la búsqueda de una unidad que no siempre pasa por el otro, sino por la relación con una misma.